Cuando George Lucas creó, en 1977, la Saga Star Wars, jamás imaginó tal suceso. Obviamente él buscaba eso, pero el fanatismo que logró superó los límites sospechados. Argentina no es un país ajeno a esto, y 34 años después existen muchísimos seguidores. Fernando Montero es un fiel admirador de la saga. Y no sólo se conformó con ver las películas, sino que es parte de la Rebel Legion, una organización que reúne a los fanáticos por el mundo.
-¿Cómo surgió tu fanatismo por la saga?
- La primera película la vi en 1992, cuando tenía 12 años. Y fue como un amor a primera vista. Me sentí atraído al instante. A partir de ahí me di cuenta que con Star Wars me identificaba muchísimo
-¿Conocías más gente fanática de la saga?
-Sí, por suerte tenía algunos amigos en el colegio que también les gustaba la saga. Y nos pasábamos horas hablando de las películas.
-¿Cómo fue enterarte que en 1999 se estrenaba otra trilogía?
- Fue algo increíble. Ya era más grande y podía disfrutar y a la vez entender mejor las cosas. En mi opinión, la película de 1999 (Star Wars: El ataque de los clones) fue la mejor porque se abrían nuevos escenarios en la trama, se presentaban nuevos personajes. La historia empezaba desde el principio y eso era buenísimo
-¿Qué es la Rebel Legion?
-Es una organización mundial que reúne a quienes nos disfrazamos de personajes buenos de la saga. La ropa la creamos nosotros mismos, y también fabricamos los objetos que usamos, ya sean sables o cualquier otra cosa.
-¿Cómo son los sables que vos usas?
-Como te dije, los fabrico yo. No los considero como un juguete sino como un objeto propio y original. Yo confeccioné tres sables de luz y están tan bien hechos que me brindan la oportunidad de reproducir un sonido diferente según se enciendan, apaguen o fusione con otro sable de luz.
¿Cuántos argentinos hay en esta organización?
-Los fanáticos argentinos somos diez. Pero en el mundo hay miles. Cada uno se viste de una manera propia, o ama a un personaje que el otro no. Está bueno porque cada uno da su parecer con respecto a las películas y a quienes actúan.
-¿La Rebel Legion es la única organización que existe?
-Sobre personajes buenos sí. Pero también está la Lamada 501 st Legion que reúne a quienes se caracterizan como villanos. Son aquellos que decidieron representar al “lado oscuro de la fuerza”.
-¿Cuál es tu personaje favorito?
-Me identifico mucho con Obi-Wan Kenobi. Me gusta el personaje y también su historia. Además, los dos actores que lo personificaron (Ewan McGregor y Alec Guinness) lo hicieron muy bien. En realidad tengo más personajes para nombrarte, me encantan muchísmos. Pero si tengo que elegir, es ese.
El cine le abrió las puertas en el 2001, la época más negra del país. Arrancó en Showcase Belgrano y desde ahí no paró. Luego de 3 ascensos, Alejandro Pena se desempeña como gerente del cine Imax, el único con pantalla gigante en la Argentina. Sus tareas no son sencillas: no sólo administra al personal, sino que se encarga de satisfacer a todo el público. Considera que los sueños hay que cumplirlos, y siguiendo esa línea, en el 2012 cumplirá el suyo: se irá a Japón de vacaciones. -¿Cómo comienza tu acercamiento con el cine?
-Comienza en una etapa muy mala del país, en el 2001, cuando me quedé sin trabajo. Mi cuñado había tirado un currículum en Showcase Belgrano. Él no entró porque ya había conseguido empleo, y me tiré un lance. Me llamaron muy pronto. No tenía experiencia en cine, de hecho fue mi primer trabajo en blanco.
-¿En qué puesto te desempeñabas allí?
-Arranqué en el stand de comidas. No me gustaba el trabajo porque era todo muy rápido. Sacaba nachos, pochoclos, armaba bebidas. Al segundo día ya me quería ir. Pero la necesidad no me dejó irme, y con el tiempo le fui agarrando la mano, conocí a mis compañeros y me empezó a gustar.
-¿Cómo te llegó la oportunidad de trabajar en Imax?
-No había cumplido ni dos años de trabajo en Belgrano, y me llamaron porque se abría un Imax. Me ascendieron a supervisor y ahí arranqué una etapa distinta. Era un cine nuevo, fue conocer la tecnología más grande del mundo. Muchas veces me enorgullezco cuando hablo del cine en el que trabajo, separando la empresa y la gente con la que estoy. Después de tres ascensos, me desempeño como gerente, que es la segunda cabeza de esta sucursal
-¿Qué tareas desempeña un gerente?
-Son variadas. El gerente tiene mucha más responsabilidad comparándolo con un supervisor. Me encargo de administrar el cine, a la noche cuadro libro mayor, dónde se cargan los datos de las ganancias del día, manejo los empleados y reporto todo lo que se hace acá y eso se manda a Boston, que es la casa matriz del cine.
-Al ser un trabajo en el que ofreces un servicio a la gente, ¿Se te torna complicado?
-Sí, es complicado. Nunca la gente va a estar del todo conforme, es algo que tenés que aprender y acostumbrarte con el tiempo, aunque al principio cuesta.
-¿Te resulta cansador trabajar los fines de semana?
-Es una de las tantas cosas por las que hay recambio de personal aquí. Es complicado trabajar los fines de semana, tener horarios variados. Yo ya me acostumbré y le saco un beneficio: cuando tengo que hacer un trámite un día en la semana, sé que tengo un franco y eso me viene bárbaro.
-¿Siempre te gustó el mundo del cine?
-Sí, siempre me gustó mucho. Tengo una hermana que trabajó 10 años en un videoclub y siempre veíamos películas gratis. Crecí mirando cine, me encanta.
-¿Qué géneros son los que más te gustan?
-Me gusta de todo un poco, en especial el cine arte y el género dramático.
-¿Tenés alguna película favorita?
-Tengo varias, para citar alguna película dramática recuerdo una japonesa que era una obra teatral que se llama Yukinojo henge. Lo que me gustó de esa película fue el dramatismo y cómo está filmada, porque pudieron hacer de una obra teatral un gran film.
-Si pudieras traer una película al Imax, ¿Cuál sería?
-Se me viene a la cabeza El gran pez, de Tim Burton, que es un drama con toques de comedia, fantasía. Visualmente era impresionante, para poder ver en una pantalla gigante como la del Imax hubiera estado muy bueno.
-Alejándote un poco del cine, ¿Qué otros pasatiempos tenés?
-Me gusta crear historias. Estudié guión de historietas y eso sumado a que me encanta leer, me llevó a animarme a escribir algunas cosas. Pero es más que nada un gusto de escribir algo. Una vez que lo termino estoy desesperado que alguien lo lea y que me dé su opinión de cómo lo interpretó.
-¿Qué sueño te gustaría cumplir?
-Voy a cumplir uno que arrastré toda mi vida. El año que viene me voy a Japón, algo que pensé que no iba a poder hacer, más que nada por una cuestión económica. Desde hace ya 4 años me di cuenta que podía, que esforzándome lo iba a poder lograr y que hay que vivir por las cosas que uno sueña. Esos son los logros que se pueden conseguir en esta vida que es tan pasajera. Me voy a ir con amigos, más de un mes de vacaciones. Y estoy completamente satisfecho.
-En tantos años de trabajo, ¿Qué anécdotas tenés que te hayan ocurrido?
-Hay muchísimas. Me acuerdo de una que me pasó en Imax, cuando recién había empezado. Se estaba dando Spiderman, que vendía mucho. Las entradas no eran numeradas y la gente formaba largas colas. El primero de la fila era un señor muy robusto, que estaba impaciente. Como hago siempre, yo dejé pasar primero a una señora que estaba embarazada. Cuando el hombre vio esto, se puso muy nervioso. Me empezó a gritar y le expliqué que dejé pasar primero a la señora porque estaba embarazada. Entonces se agarró su panza y me dijo: “Acá también tengo un bebé”. Por el tono y le aliento me di cuenta que estaba borracho. Llamé a seguridad y pedí que se llevaran al hombre, pero no me hicieron caso. La película empezó muy tarde. Pero esta es sólo una anécdota, la gente es muy especial.