Mostrando entradas con la etiqueta Imax. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Imax. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de octubre de 2011

“Me enorgullezco cuando hablo del cine en el que trabajo”

El cine le abrió las puertas en el 2001, la época más negra del país. Arrancó en Showcase Belgrano y desde ahí no paró. Luego de 3 ascensos, Alejandro Pena se desempeña como gerente del cine Imax, el único con pantalla gigante en la Argentina. Sus tareas no son sencillas: no sólo administra al personal, sino que se encarga de satisfacer a todo el público. Considera que los sueños hay que cumplirlos, y siguiendo esa línea, en el 2012 cumplirá el suyo: se irá a Japón de vacaciones.

-¿Cómo comienza tu acercamiento con el cine?
-Comienza en una etapa muy mala del país, en el 2001, cuando me quedé sin trabajo. Mi cuñado había tirado un currículum en Showcase Belgrano. Él no entró porque ya había conseguido empleo, y me tiré un lance. Me llamaron muy pronto. No tenía experiencia en cine, de hecho fue mi primer trabajo en blanco.
-¿En qué puesto te desempeñabas allí?
-Arranqué en el stand de comidas. No me gustaba el trabajo porque era todo muy rápido. Sacaba nachos, pochoclos, armaba bebidas. Al segundo día ya me quería ir. Pero la necesidad no me dejó irme, y con el tiempo le fui agarrando la mano, conocí a mis compañeros y me empezó a gustar.                                                                                                                            
-¿Cómo te llegó la oportunidad de trabajar en Imax?
-No había cumplido ni dos años de trabajo en Belgrano, y me llamaron porque se abría un Imax. Me ascendieron a supervisor y ahí arranqué una etapa distinta. Era un cine nuevo, fue conocer la tecnología más grande del mundo. Muchas veces me enorgullezco cuando hablo del cine en el que trabajo, separando la empresa y la gente con la que estoy. Después de tres ascensos, me desempeño como gerente, que es la segunda cabeza de esta sucursal
-¿Qué tareas desempeña un gerente?
-Son variadas. El gerente tiene mucha más responsabilidad comparándolo con un supervisor. Me encargo de administrar el cine, a la noche cuadro libro mayor, dónde se cargan los datos de las ganancias del día, manejo los empleados y reporto todo lo que se hace acá y eso se manda a Boston, que es la casa matriz del cine.
-Al ser un trabajo en el que ofreces un servicio a la gente, ¿Se te torna complicado?
-Sí, es complicado. Nunca la gente va a estar del todo conforme, es algo que tenés que aprender y acostumbrarte con el tiempo, aunque al principio cuesta.
-¿Te resulta cansador trabajar los fines de semana?
-Es una de las tantas cosas por las que hay recambio de personal aquí. Es complicado trabajar los fines de semana, tener horarios variados. Yo ya me acostumbré y le saco un beneficio: cuando tengo que hacer un trámite un día en la semana, sé que tengo un franco y eso me viene bárbaro.
-¿Siempre te gustó el mundo del cine?
-Sí, siempre me gustó mucho. Tengo una hermana que trabajó 10 años en un videoclub y siempre veíamos películas gratis. Crecí mirando cine, me encanta.
-¿Qué géneros son los que más te gustan?
-Me gusta de todo un poco, en especial el cine arte y el género dramático.
-¿Tenés alguna película favorita?
-Tengo varias, para citar alguna película dramática recuerdo una japonesa que era una obra teatral que se llama Yukinojo henge. Lo que me gustó de esa película fue el dramatismo y cómo está filmada, porque pudieron hacer de una obra teatral un gran film.
-Si pudieras traer una película al Imax, ¿Cuál sería?
-Se me viene a la cabeza El gran pez, de Tim Burton, que es un drama con toques de comedia, fantasía. Visualmente era impresionante, para poder ver en una pantalla gigante como la del Imax hubiera estado muy bueno.
-Alejándote un poco del cine, ¿Qué otros pasatiempos tenés?
-Me gusta crear historias. Estudié guión de historietas y eso sumado a que me encanta leer, me llevó a animarme a escribir algunas cosas. Pero es más que nada un gusto de escribir algo. Una vez que lo termino estoy desesperado que alguien lo lea y que me dé su opinión de cómo lo interpretó.
-¿Qué sueño te gustaría cumplir?
-Voy a cumplir uno que arrastré toda mi vida. El año que viene me voy a Japón, algo que pensé que no iba a poder hacer, más que nada por una cuestión económica. Desde hace ya 4 años me di cuenta que podía, que esforzándome lo iba a poder lograr y que hay que vivir por las cosas que uno sueña. Esos son los logros que se pueden conseguir en esta vida que es tan pasajera. Me voy a ir con amigos, más de un mes de vacaciones. Y estoy completamente satisfecho.
-En tantos años de trabajo, ¿Qué anécdotas tenés que te hayan ocurrido?
-Hay muchísimas. Me acuerdo de una que me pasó en Imax, cuando recién había empezado. Se estaba dando Spiderman, que vendía mucho. Las entradas no eran numeradas y la gente formaba largas colas. El primero de la fila era un señor muy robusto, que estaba impaciente. Como hago siempre, yo dejé pasar primero a una señora que estaba embarazada. Cuando el hombre vio esto, se puso muy nervioso. Me empezó a gritar y le expliqué que dejé pasar primero a la señora porque estaba embarazada. Entonces se agarró su panza y me dijo: “Acá también tengo un bebé”. Por el tono y le aliento me di cuenta que estaba borracho. Llamé a seguridad y pedí que se llevaran al hombre, pero no me hicieron caso. La película empezó muy tarde. Pero esta es sólo una anécdota, la gente es muy especial.

Anécdota contada por Alejandro Pena by EstebanG

Alejandro Pena da su versión sobre el fútbol argentino by EstebanG

Lionel Messi, por Alejandro Pena by EstebanG

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Esas señoras refinadas

Era sábado a la noche y me disponía a entrar a trabajar. Mi oficio como cajero de la boletería del cine IMAX me obliga a hacerlo algunos fines de semana. Este es un cine pantalla gigante, y el primero en traer la tecnología 3D a la Argentina. Pero lo que mucha gente no sabe, o no entiende, es que desde hace un tiempo la gran mayoría de los cines del país tienen instalada esta tecnología. Así, no es necesario ir al IMAX para ver algo en 3D.

El 3 de septiembre a las 22:30 la empresa Showcase (a la cual IMAX pertenece) decidió proyectar la obra de ballet Giselle, totalmente en 3D. Y esto me trajo grandes problemas de cabeza. Dentro del shopping en el cual está IMAX, hay más salas tradicionales. Y eran esas salas las que proyectaban la película. Mi cine no tenía ningún tipo de relación con el film. Pero, como escribí antes, se ve que la gente no lo entiende, y muchos vinieron a pedirme entradas a mí para esa obra.

Pero lejos de fastidiarme, comencé a observar al tipo de gente que me pedía entradas. ¿Es cierto que al ballet lo sigue sólo un tipo de clase social? La respuesta es contundente: Sí. Hombres de traje y zapatos, mujeres con ropa de primera marca, muy bien pintadas y peinadas. Con atuendos típicos para una noche de gala. En definitiva, impecablemente vestidos. El lenguaje que utilizaban era también particular: se notaba que pertenecían a la clase alta de nuestra sociedad, y aprovechaban la oportunidad de ver ballet en el cine, algo muy novedoso.

Me volví a preguntar: ¿Por qué al ballet lo sigue la clase alta? Sin temores, le consulté a una señora: “- ¿Por qué le gusta el ballet?”.
“- Por que me hicieron verlo desde pequeña. Era una tradición en mi familia seguir ballet. Entonces te vas acostumbrando”, me aclaró una señora, mientras se dirigía velozmente a las otras boleterías. Ahí me di cuenta que lo que nos gusta, lo aprendemos desde chiquito, y esa es la edad para amar algo o seguirlo para toda la vida.

Entonces comprobé que el ballet se relacionará por siempre con la gente adinerada. Y que puede sumar adeptos con el paso de los años, pero ellos serán siempre refinados.