miércoles, 31 de agosto de 2011

El cine siempre está presente

  • Robert Scott Lazar es un físico nacido el 26 de enero de 1959. Entre diciembre de 1988 y abril de 1989 se desempeñó en la zona militar llamada S-4, dentro de Área 51, una base secreta en Estados Unidos que no aparece en los mapas. Su fundación data de 1954, pero sus actividades son secretas. El acceso hacia este lugar está completamente prohibido. Desde que se estableció la base, muchos aseguran haber visto objetos extraños sobrevolando la zona. Lazar no sólo afirma esa teoría, sino que sostiene que las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos utilizan tecnología alienígena. Este físico mencionó que formó parte de un grupo de 22 ingenieros contratados para investigar los sistemas de propulsión de los platillos. Nunca tuvo contacto con alienígenas, aunque aclaró que una noche, mientras caminaba por un pasillo, le pareció observar un ser pequeño de brazos largos. Las autoridades jamás hicieron mención sobre este tema, por lo que las afirmaciones de Lazar continúan siendo un misterio.

    El 4 de agosto de 2011 se estrenó en Argentina la película Super 8, dirigida por J.J. Abrams. En ella, unos niños observan el choque de un tren que llevaba material de una sección de Área 51 que había sido clausurada. El contenido del tren, y el paradero luego del accidente, son un enigma. En el pueblo, luego del choque, comienzan a suceder cosas extrañas…


  • Los murciélagos son los únicos mamíferos capaces de volar, ya que su cuerpo está preparado para hacerlo: su cuello es corto, su pecho es grande y fuerte y su abdomen es angosto. Tienen un gran sentido de la audición, aunque sus ojos son pequeños. Cada segundo mueven sus alas de 11 a 18 veces. Emiten señales ultrasónicas que no podemos escuchar. Se los pueden encontrar en sitios naturales como cuevas, en ambientes antrópicos (bodegas, minas) y también en nidos o pozos. Son animales nocturnos, por los que de día deben refugiarse en un lugar oscuro. Para elegir este lugar, es importante la temperatura y la humedad, además de la luminosidad y la distancia de la entrada.

    Bruce Wayne, en la saga de Batman, usa un disfraz de murciélago para ocultar su identidad, y así convertirse en su alter ego. La razón por la que eligió esto se debe a que él les teme a estos animales. En un fragmento de Batman: Inicia, el comisario del pueblo le preguntó: - ¿Por qué un murciélago, Sr. Wayne?
    Él respondió: - Porque me dan miedo. Mis enemigos compartirán mi miedo.


  • Elizabeth Gladys “Milvina” Dean nació el 2 de febrero de 1912 en Hampshire, Inglaterra. Su infancia la pasó en una granja propiedad de su abuelo, un veterinario de Southampton. Nunca contrajo matrimonio, y su vida laboral la desarrolló como asistente y secretaria en una empresa. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en una oficina de cartografía del gobierno británico, empleo que continuó ejerciendo hasta su jubilación.

    Falleció el 31 de mayo de 2009 en la misma ciudad donde había nacido. Su muerte no fue una más: se producía la desaparición física de la última sobreviviente de la tragedia del Titanic (película que James Cameron narró magistralmente en 1997), ocurrida en 1912. Elizabeth tenía sólo nueve semanas cuando había emprendido el viaje en barco, junto a su madre, un hermano de dos años (quienes también sobrevivieron), y su padre (quien falleció). El bebé fue bajado a un bote salvavidas a través de un saco de tela del correo. A causa de su corta edad, ella jamás recordó lo sucedido esa noche. Ni tampoco quiso saberlo: afirma que jamás vio la película, porque no tenía la intención de ver cómo había muerto su padre.  

miércoles, 24 de agosto de 2011

Un ganador silencioso

Cuando se estrenó “Batman, el caballero de la noche”, en el 2008, nadie pensó en la revolución que podía generar. Y ésta se basó principalmente en un solo personaje: El guasón. Alguien sínico, psicópata, calculador, agresivo. A fin de cuentas, el personaje que llevó las riendas del film, la razón principal por la que la película fue considerada una de las mejores en el año que se estrenó. Pero al actor Heath Ledger (Heathcliff Andrew Ledger, tal como figuraba en su documento), esta composición le llevó gran parte de su tiempo. Durante un mes se encerró todas las noches en un cuarto de hotel en Londres y experimentó con voces. El objetivo era encontrar una voz y una risa que caracterice al personaje. Esta es sólo una anécdota que refleja el compromiso de Heath con la actuación.

La relación entre Ledger con el séptimo arte estuvo marcada desde pequeño. A los diez años hizo de Peter Pan para una compañía local de teatro en Perth, Australia, país en dónde nació el 4 de abril de 1979. Era el principio de una carrera que estallaría en Hollywood. A partir de los 16 años comenzó a filmar películas independientes. Y fue a los 19 cuando decidió mudarse a Estados Unidos para continuar con la actuación. Era joven, tenía talento, sabía plantarse frente a una cámara. En definitiva, tenía condiciones para triunfar. Sus características físicas también se lo permitían: era alto (medía 1 metro 85 centímetros), delgado y tenía un cabello rubio y ondulado que le llegaba casi hasta los hombros. Era ideal para el estereotipo de galán que busca cualquier productor de Hollywood.

Sus padres, Kim Ledger (quien trabajó como ingeniero de minas) y Sally Ledger (una profesora de francés) no se opusieron a la decisión de su hijo de viajar a otro país. Querían verlo feliz. Heath ya había sufrido mucho en su infancia: cuando tenía diez años sus padres se habían divorciado. Había sido un golpe duro para él, aunque no lo distrajo de su objetivo principal: ser una estrella de cine. Y los resultados llegaron al instante. En 1999 protagonizó su primera película en el país americano. Se llamó “Las 10 cosas que odio de vos”, destinada al público adolescente.

A partir de allí, su nombre quedó instalado en el ambiente, y la prensa comenzó a mencionarlo en reiteradas oportunidades. Sus actuaciones, y principalmente su forma de ser, alimentaba a los periodistas. Ledger era alguien familiero, tranquilo, solitario. Una persona diferente a las excentricidades de Hollywood. Se le inventaron muchos romances: Helena Christensen, Gemma Ward y Mary-Kate Olsen. Pero Michelle Williams fue quien lo enamoró en 2004, en plena grabación de la película “Secreto en la montaña”. Con ella tuvo a su única hija, Matilda. En 2007 se separaron. Y la relación con los medios de comunicación continuó siendo turbulenta. Lo había sido en su adolescencia con los medios australianos, se potenciaba con los estadounidenses. Ledger buscaba una vida en paz. Pero al ser una estrella, eso era difícil de conseguir. Y en ese punto chocaba con los periodistas. Un claro ejemplo fue cuando en 2004 debió negar las acusaciones de algunos periodistas, quienes afirmaban que Ledger los había escupido en plena grabación de la película Candy.

El año 2008 fue su momento de estrellato máximo. El guasón fue el papel que lo llevó al reconocimiento mundial. Pero a la vez esto lo condujo lentamente a la muerte. En una entrevista en 2007, mencionó que su último papel en Batman le dificultó conciliar el sueño: "La semana pasada probablemente dormí dos horas por noche en promedio... No podía dejar de pensar. Mi cuerpo estaba exhausto, pero mi mente seguía funcionando", alertaba Ledger. Los problemas para dormir, sumados a una sobredosis accidental de medicamentos recetados, fueron un cóctel que su cuerpo no aguantó. Fueron la razón de su fallecimiento, el 22 de enero de 2008 en su departamento de Nueva York.

Su desaparición física conmocionó a  todo el ambiente del espectáculo, y, obviamente, también a su familia. Su padre declaró que Heath era "sensato, hermoso, bondadoso, amante de la vida, desinteresado y extremadamente inspirador". Se había generado la pérdida de una persona que jamás dejaba de pensar, y que constantemente buscaba incursionar en nuevos proyectos. Al momento de su muerte tenía pensado dirigir por primera vez, y a su vez protagonizar la novela The Queen’s Gambit, cuyo argumento se basaba en el ajedrez, un hobby que lo apasionó desde pequeño, y que le permitió obtener el torneo para niños ajedrecistas de Australia Occidental a los diez años.

Luego de su muerte llegaron los justos reconocimientos, los merecidos premios. Un poco tarde, tal vez. Pero fue su familia y sus amigos quienes orgullosos se encargaron de recibirlos. Por su brillante actuación en Batman, logró un Óscar, un Globo de Oro, un BAFTA y un premio del Sindicato de Actores. Era la segunda vez que un actor recibía un Óscar póstumo, ya que en 1977 Peter Finch había sido premiado por la película Network. En definitiva, se había premiado a un justo vencedor, a alguien que demostró que en silencio se puede triunfar. A un verdadero ganador.

Cuando las estrellas se estrellaron

Todos tenemos un muerto en el placard. Algo que desearíamos esconder pero que es inevitable que sea recordado. Eso que con los años no se olvida, y mientras más pasa el tiempo, su existencia cobra mayor fuerza. Las estrellas de Hollywood, a pesar de sus excentricidades, no están ajenas a situaciones como estas. Si bien muchos son artistas reconocidos mundialmente, y se jactan de filmar películas aclamadas por la crítica y el público, muchas veces son protagonistas de fracasos. De esos films que son rápidamente cuestionados por diversos motivos: malas actuaciones, poca producción o simplemente una pésima trama que a los espectadores no les interesa.

El 18 de agosto se estrenó en Argentina Cowboys & Aliens, una película con un presupuesto de 163 millones de dólares y que cuenta con un elenco comandado por Harrison Ford (protagonista de Indiana Jones) y Daniel Craig (quien encarna a James Bond). Pero la película no contagió al público. Por el momento lleva recaudado 93 millones de dólares en todo el mundo. Su trama es algo rebuscada: en el año 1873, los colonos y los indios deberán dejar de lado sus diferencias y unirse para luchar contra la presencia de seres de otro planeta. Los críticos expertos mencionan que a pesar de contar con estrellas en su reparto, ni siquiera éstas pueden salvar el film. Es una película sin contenido, con diálogos predecibles y escasos efectos especiales. En definitiva, una película en la que la compañía Dreamworks esperaba mucho más.

Pero Ford y Craig no son los únicos actores reconocidos que deben lidiar con películas con escaso futuro. Hay muchas estrellas que protagonizaron films olvidables, o que por el contrario, se los recuerda por sus puntos negativos. En la siguiente lista se podrá observar a algunos actores y qué fracaso cinematográfico realizó. Es importante destacar que la intención de esta enumeración no es subestimar el trabajo de nadie, simplemente se intenta demostrar que las estrellas del país norteamericano también pueden fallar en sus elecciones.

John Travolta – Campo de batalla: la tierra: Estrenada en el año 2000, fue declarada por los premios Razzies (creados por el crítico John Wilson en 1980 y que se encargan de “recompensar” a las peores películas) como el peor film de la década. El público no la acompañó: fue estrenada en Estados Unidos en 3300 cines, y sólo consiguió recaudar 21 millones de dólares (una cifra bajísima para el mercado cinematográfico). La trama es sencilla pero a la vez es allí dónde fallaron: en el año 3000 una raza de alienígenas esclavizó la Tierra. Un solo hombre (llamado Jonni Goodboy Tyler) es la esperanza para salvar a los humanos. Se destaca sólo la labor de maquilladores y algunos efectos especiales, pero nada más.

George Clooney, Arnold Schwarzenegger – Batman & Robin: Considerada por muchísimos críticos de cine como la peor entrega de toda la saga de Batman. Estrenada en 1997, contó con un elenco de grandes estrellas, encabezado por Clooney como Batman y Schwarzenegger como el malvado Capitán Frío. La saga se había reanudado en 1989, con una secuela en 1992 y la tercera parte en 1995. Estas tres fueron películas aclamadas por la crítica: las actuaciones eran buenas y el público acompañó en gran medida. Pero esta producción de 1997 estuvo lejos de conquistar a sus fans. Su director, Joel Schumacher, estaba tan seguro de que la película iba a ser taquillera, que tenía la intención de filmar una quinta entrega, que se llamaría Batman Triunfante, con Geroge Clooney nuevamente como protagonista. Después del rechazo del público, la película no se realizó. 

Sandra Bullock – Loca Obsesión: Estrenada en 2009, es para muchos críticos, la peor película en la carrera
de la actriz. En la trama, Bullock persigue por Estados Unidos a Steve (Bradley Cooper), convencida de que él es el amor de su vida. Se encuentra en el puesto 96 entre las peores películas de la década. La popular actriz recibió ese año el Premio Razzie como peor actriz principal. Recaudó sólo 40 millones de dólares en el mundo. Algunos periodistas la definieron como una película espantosa, escalofriante, amarga y extraña.

Kevin Costner – El mensajero del futuro: Esta película de 1997 obtuvo los premios Razzies a peor película, peor actor (Costner) y peor actriz (Olivia Williams). Fue un fracaso en la taquilla, y perdió 60 millones de dólares con respecto a su presupuesto. En la trama, Costner interpreta a un cartero que viaja en el tiempo. En el año 2013, prácticamente no queda civilización, luego de una guerra apocalíptica. Su misión será la de renovar las esperanzas en una sociedad que ya perdió todo.

Eddie Murphy – Norbit: En esta producción, Murphy interpreta a Norbit, un hombre que a punto de casarse por obligación, se le aparece el gran amor de su infancia. Los críticos le bajaron el pulgar: la definen como una comedia descuidada, con gags torpes y sin gracia. El estadounidense obtuvo los premios Razzies del 2007 a peor actor, peor actor de reparto y peor actriz de reparto, ya que en la película, él interpretaba a tres personajes. Es importante destacar el trabajo de maquillaje, lo que le valió una nominación a los premios Óscar en esa categoría en el 2007.
A su vez, el actor recibió en el 2009 el premio a peor actor de la década, en gran medida por el fracaso de esta película.

Will Smith – Wild Wild West: A pesar de que la película fue exitosa en cuanto a taquilla, el film dejó mucho que desear con respecto a la trama, dónde Smith debía, junto a su compañero de trabajo, enfrentar a un confederado que amenazaba a la nación. Mezclaba ciencia ficción con western. Muchos críticos la consideran la peor película de este exitoso actor y la califican como algo que se olvida con facilidad. Obtuvo el premio Razzie a peor película y peor guión en 1999.

miércoles, 17 de agosto de 2011

De la gloria al olvido

La fama es un arma de doble filo. Cuando se llega al estrellato, hay que disfrutarlo. Eso está claro. Pero sin excesos, porque no es bueno. Siempre hay que ubicarse en un punto medio, saber dónde estamos parados. Si esa fama llega desde pequeño, los problemas serán más graves. Y las razones son muy simples: un niño no está acostumbrado a las cámaras, los flashes, las entrevistas. De eso sabe Macaulay Culkin. Quien pasó de ser en la década del ’90 uno de las actores del futuro, a vivir en el ocaso.

Su carrera comenzó en 1988, cuando protagonizó “El cohete de Gibraltar”. Era el punto de partida para un actor en el que muchos confiaban, en especial su padre, quien era su representante. A partir de esta película, su nombre quedaría instalado para muchos productores. Y sólo llegarían éxitos: Mi pobre angelito (1990), Mi primer beso (1991), Mi pobre angelito 2 (1992), El buen hijo (1993), Ricky Ricón (1994). Antes de los 14 años, su fortuna personal ascendía a los 18 millones de dólares… pero ahí terminarían las películas taquilleras. A partir de ese año empezarían los problemas personales, y también los laborales.

En 1995, sus padres decidieron separarse, y llevaron el problema a la justicia. Ambos, avaros como pocos, tenían la intención de obtener la custodia de Macaulay, porque sabían que su rostro y sus actuaciones eran un diamante en bruto. El niño había decidido no actuar en la pantalla grande hasta que se solucionara el problema. Por respeto a sus dos progenitores. Pero el juicio se alargó más de lo esperado, y el resultado recién se conoció en 1997. La justicia actuó a favor del padre. Pero a esta altura, el actor ya era casi mayor de edad. Había gastado muchísimo dinero en fiestas y en descontrol, algo típico en los jóvenes. Pero esto tomaba mayor dimensión si quien lo realizaba era el niño prodigio de Hollywood.

El comienzo del nuevo milenio no modificó el escenario. El joven actor seguía sin aparecer en pantalla. Si se lo mencionaba en los medios de comunicación era sólo por problemas legales o escándalos. En 2004 fue arrestado por posesión de marihuana y debió pagar una multa de 4000 dólares para quedar en libertad. En el 2005 decidió presentarse a la justicia y declarar a favor de Michael Jackson, a quien en esa época se lo acusaba por violación de menores. Macaulay, quien pasó mucho tiempo de niño con el cantante, negó rotundamente estas versiones en contra del rey del pop.

Los últimos años continuaron siendo silenciosos. Apareció en dos películas de clase b, con escasa producción, diferente a lo que hacía cuando era niño. Y nada más. Eso fue en 2007, año en el que actuó por última vez. Es complejo determinar las razones de su ocaso. Tal vez no estaba preparado a vivir para siempre en un set de filmación. Pero hay algo que es seguro. La fama hay que vivirla a conciencia, porque mientras disfrutas la luz de la gloria, en un instante podes sufrir la oscuridad del olvido.